Change management

Cambia de mentalidad y construirás un equipo invencible

JOSE MARIA GUTIERREZ Published at

Hoy vengo a hablar de cine. De cine basado en la realidad, lo que no solo nos permite disfrutar un rato, sino que, además, nos inspira. Porque la realidad supera a la ficción, pero, sobre todo, inspira.

Este fin de semana he vuelto a visionar Moneyball. Hay películas que conviene ver cada cierto tiempo porque uno siempre encuentra matices nuevos o hace lecturas diferentes. Y como no todo van a ser gráficos o curvas de probabilidad, he pensado que compartir en estas líneas las lecturas que he extraído de la película también puede resultar interesante. Así que, allá vamos. Lo de las palomitas es a gusto del consumidor.

Por hacer una introducción rápida, la historia de Moneyball es la historia de un equipo con poco presupuesto que consigue ganar 20 partidos seguidos. Un hito titánico teniendo en cuenta el dinero de sus arcas para sustituir a los buenos jugadores que los grandes equipos le estaban robando. 

Bien, ¿cómo consiguieron Billy Beane y Paul DePotesta cambiar la historia del béisbol? Rompiendo con lo establecido, cambiando de mentalidad. 

Pero vayamos a los puntos clave.

El poder de la observación del líder

La capacidad de observación de un líder puede marcar la diferencia. Cuando Billy Beane (protagonizado por Brad Pitt) acude a negociar a un despacho un intercambio de jugadores, observa y analiza todo lo que está pasando a su alrededor y se da cuenta de que en ese puzzle hay una pieza que parece inocua, pero que no lo es: Peter Brand (en la historia real, Paul DePotesta). 

¿Qué habría pasado si Billy no hubiera estado atento a los gestos y a las miradas? Nada. ¿Qué habría pasado si Billy no se hubiera preguntado quién demonios era aquel chico que parecía el becario, pero cuya opinión era decisiva? Nada.   

Lección número 1: no te pierdas nada de lo que pasa a tu alrededor. Abre bien los ojos porque, si no observas, si no analizas y si no te preguntas los porqués puede que estés perdiendo la oportunidad de cambiar el juego.

El poder del pensamiento divergente

Es increíble cuánto puedes desconocer de un juego que has jugado toda la vida. Mickey Mantle (Jugador de los New York Yankees)

El primer fotograma nos regala este golpe de realidad. Entender que esto puede estar pasando en tu compañía es el primer paso para el cambio. Hazte esta pregunta: ¿conoces de verdad el juego al que llevas jugando años o tienes una visión parcial de la fotografía?

Aquí es donde intervienen la tecnología y los datos como herramientas indispensables para transitar el cambio. ¿Te atreves a pensar diferente?

Volvamos a la película. Ese joven que parecía inofensivo, Peter, tenía un sistema estadístico a través del cual extraía datos en los que nadie se estaba fijando a la hora de decidir qué jugador valía y qué jugador no. 

Detengámonos en este punto porque no es baladí: estaba extrayendo y analizando la métrica que le ayudaba a formar un equipo ganador.  ¿Embasa bien este jugador? Olvídate de si es joven, de si tiene un físico sobrenatural o de si tiene una vida plena y feliz. Olvídate de todo lo que, de manera tradicional, consideramos que son las cualidades de un buen jugador. ¿Embasa bien? 

Este punto demuestra que la tecnología y los datos son la herramienta para el cambio, pero no el cambio en sí mismo. Es decir, de nada vale tener un gran sistema de minería de datos si no existe una mentalidad capaz de:

  • Extraer los datos que sí sirven al objetivo de la empresa.
  • Analizarlos para tomar decisiones. 

Y, de la misma forma, de nada sirve tener todo eso si no existe un líder que se atreva a pensar fuera de la caja, a mirar diferente y apostar por pensamientos divergentes. 

Si el pensamiento divergente de Billy Beane hubiera estado dormido, ¿qué habría pasado? Nada.

Lección número 2: atrévete a pensar diferente.

El poder de hacer(se) las preguntas adecuadas

Y no hablo de las respuestas. Hablo de las preguntas. ¿Estás haciendo las preguntas correctas a los miembros de tu equipo? Pregúntatelo.

Billy Beane hacía las preguntas correctas y se las trasladaba a su equipo. La reunión de ojeadores es un buen ejemplo de ello. Su pregunta es una, firme y clara: ¿cuál es el problema? Mientras él vuelve una y otra vez a la pregunta, ninguno de sus ojeadores sabe la respuesta. Pero eso a él no le desvía de su camino, sabe cuál es la pregunta. La pregunta cuya respuesta les va a ayudar a conseguir su objetivo.

“El problema es que hay equipos ricos y equipos pobres. Luego hay 15 metros de porquería y luego estamos nosotros”.

Lección número 3: pregunta solo aquello cuya respuesta conduzca a cumplir el objetivo.

El poder de la implicación

En la película hay un cambio claro en la actitud de Billy que es crucial para que el método empiece a dar sus frutos. ¿Cuál? La relación con los miembros del equipo y los jugadores. 

Para que cualquier proceso de transformación funcione es necesario que todas las partes se sientan implicadas. Todos y cada uno de los participantes deben entender qué se está haciendo, por qué y cuáles van a ser los beneficios del cambio.

Somos reacios al cambio y, si cambias las reglas por imperativo legal, vas a encontrar una férrea resistencia que va a impedirte ver resultados. En cambio, si implicas a las personas, si haces que se sientan parte del proceso, derribarás el muro.

Y en la vida, como en la película, habrá quien abandone el barco porque no está dispuesto a cambiar, habrá quien te apoye hasta las últimas consecuencias y habrá quien tarde un poco más, pero acabe entendiendo que es la mejor manera de conseguirlo. 

Lección 4: implica a las personas, son una parte vital del proceso. 

La estrategia Moneyball demostró que no era un gran presupuesto lo que construía un equipo capaz de ganar veinte partidos seguidos. Los A’s hicieron historia porque en sus filas contaban con dos personas que creían en el poder de una transformación cultural:

  • Supieron hacerse las preguntas adecuadas.
  • Confiaron en el poder de los datos.
  • Extrajeron los datos útiles para el objetivo final.
  • Marcaron una ruta y no desistieron ante los numerosos rechazos.
  • Tomaron decisiones basadas en los datos.
  • Implicaron a todas las partes. 
  • Y, sobre todo y por encima de todo, creyeron en lo que estaban haciendo.

Las transformaciones, sean del tipo que sean, van de creérselo o no creérselo. Billy y Paul Depotesta creyeron. 

Bonus track: nadie sale indemne de mirar diferente.

Como le dice el dueño de los Red Sox a Billy: “El primero en romper el muro, siempre sale sangrando”. 

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